Dpto. de Religión

ERAIN Ikastetxea

LAS HEREJÍAS

  Lucas Ibar

Guillermo Galipienzo

Pablo Díaz

1º Bachillerato

 

Concepto Historia Herejías importantes Bibliografía

 

Son varios los modos de enfocar este apartado: por el tema de la herejía, por los autores de la herejía... Nosotros lo hemos hecho por orden cronológico. No podemos hacer referencia a todas las herejías que han existido a lo largo de la historia. Nos fijaremos en las más importantes, es decir, en aquellas de las que se han ocupado algunos Concilios según fueron desarrollándose en los siglos.

Antes de los Concilios

Comenzamos por Teodoto de Bizancio, llamado el Curtidor por el oficio que desempeñaba, a fines del siglo II. Los cronistas eclesiásticos hablan de él como un hombre que no tuvo el valor de afrontar el martirio durante la persecución de Marco Aurelio. Renegó de Jesucristo para eludir el suplicio. Recuperada la calma, tampoco pudo resignarse a soportar el desprecio que le demostraban los cristianos de su pueblo y huyó a Roma. Para disculpar o justificar su cobardía, echó mano del Evangelio, afirmando que «el que ha blasfemado del Hijo del Hombre será perdonado», añadiendo que él no había renegado más que de un hombre, pero no de Dios, porque Jesús no tenía nada que le hiciera superior al resto de los hombres, salvo un nacimiento milagroso, unos dones más abundantes y una virtud más perfecta. Creó el adopcionismo: Cristo era solamente un hombre, al que Dios adoptó como hijo en el momento de su bautismo, y al que le dio una potencia divina para que pudiera llevar a cabo su misión en el mundo. Fue excomulgado por el Papa Víctor hacia el año 195.

Más tarde, surgieron variantes del adopcionismo. Entre el 260 y el 280, el obispo de Antioquia Pablo de Samosata, dijo que Jesús no era Dios, sino un hombre corriente, al que se le había comunicado “algo” especial. Con la intención de hacer más asequible la fe cristiana a la reina de Palmira, Zenobia afirmó, más o menos abiertamente, que las tres personas de la Santísima Trinidad no eran más que tres atributos del único Dios y que Jesucristo no había sido más que un simple hombre adoptado por el Padre como Hijo suyo. Los Padres de la provincia de Antioquía, reunidos en dos sínodos sucesivos, condenaron la enseñanza de Pablo, comunicando la decisión a todas las Iglesias.

 

Concilio de Nicea

Una herejía importarte fue el arrianismo, que tomó su nombre de Arrio (256-336) sacerdote de Alejandría y después obispo libio, quien desde el 318 propagó la idea de que no hay tres personas en Dios sino una sola persona, el Padre. Jesucristo no era Dios, sino que había sido creado por Dios de la nada como punto de apoyo para su Plan. El Hijo es, por lo tanto, criatura y el ser del Hijo tiene un principio; ha habido, por lo tanto, un tiempo en que él no existía. Al sostener esta teoría, negaba la eternidad del Verbo, lo cual equivale a negar su divinidad. A Jesús se le puede llamar Dios, pero solo como una extensión del lenguaje, por su relación íntima con Dios.

Aunque Arrio se ocupó principalmente de despojar de la divinidad a Jesucristo, hizo lo mismo con el Espíritu Santo, que igualmente lo percibía como criatura, e incluso inferior al Verbo

Arrio

Fue en el Concilio de Nicea, el 20 de mayo del 325, bajo la guía de San Atanasio, donde se logró una definición ortodoxa de la fe en la naturaleza de Cristo:

«Creemos en un solo Dios Padre omnipotente... y en un solo Señor Jesucristo Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consustancial al Padre...» (Manual de Doctrina Católica Denzinger - Dz 54).

Fueron condenados los escritos de Arrio y tanto él como sus seguidores desterrados. Pero el arrianismo no desapareció hasta el Concilio de Constantinopla en el año 381.

 

Concilio de Éfeso

En el siglo V surgió el nestorianismo, herejía que enseñaba la existencia de dos personas separadas en Cristo encarnado: una divina (el Hijo de Dios); otra humana (el hijo de María), unidas con una voluntad común. Toma su nombre de Nestorio, patriarca de Constantinopla, quien fue el primero en difundir la doctrina. Se opusieron al nestorianismo importantes prelados, encabezados por San Cirilo de Alejandría. La herejía fue condenada y la doctrina aclarada en el Concilio de Éfeso en el año 431: 

«...habiendo unido consigo el Verbo, según hipóstasis o persona, la carne animada de alma racional, se hizo hombre de modo inefable e incomprensible y fue llamado hijo del hombre, no por sola voluntad o complacencia, pero tampoco por la asunción de la persona sola, y que las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son distintas, pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo; no como si la diferencia de las naturalezas se destruyera por la unión, sino porque la divinidad y la humanidad constituyen más bien para nosotros un solo Señor y Cristo e Hijo por la concurrencia inefable y misteriosa en la unidad...

Icono ruso

Porque no nació primeramente un hombre vulgar, de la santa Virgen, y luego descendió sobre ÉL el Verbo; sino que, unido desde el seno materno, se dice que se somatizó a nacimiento carnal... De esta manera [los Santos Padres] no tuvieron inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen» (Manual de Doctrina Católica Denzinger - Dz 111)

 

Concilio de Calcedonia

El Monofisismo se opuso a la doctrina del Concilio de Calcedonia (año 451) sobre las dos naturalezas de Cristo. Es una herejía desarrollada por el monje Eutiques. Se propagó principalmente entre los siglos V y VI. Enseñó que solo había una naturaleza en la persona de Cristo, la divina.  A pesar de haber sido condenado en el Segundo Concilio de Constantinopla (553), el Monofisismo encontró apoyo en Siria, Armenia y especialmente entre los cristianos coptos en Egipto en dónde todavía existe incluso con una estructura ordenada en las Iglesias Armenia y Copta entre otras. La Iglesia tuvo que precisar la doctrina verdadera y lo hizo en el concilio de Calcedonia, en el año 451, con estas palabras:

 «Siguiendo pues, a los Santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado; engendrado del Padre antes de los siglos en cuanto a la divinidad, y el mismo, en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado por María Virgen, madre de Dios, en cuanto a la humanidad; que se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando más bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis, no partido o dividido en dos personas, sino sólo y el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo Señor Jesucristo, como de antiguo acerca de Él nos enseñaron los profetas, y el mismo Jesucristo, y nos lo ha trasmitido el Símbolo de los Padres». (Manual de Doctrina Católica Denzinger)

Concilio II Constanpolitano

Más que de una herejía, en éste Concilio se corrigieron algunos errores de Orígenes. Ningún nombre de teólogo se ha prestado tanto a la confusión como éste de Orígenes, figura destacada de la Iglesia entre los siglos II y III. Célebre por su exégesis bíblica, también lo fue por sus ideas neoplatónicas, de las que arrancan sus errores acerca de la Trinidad: el Hijo sería un segundo Dios-aunque consustancial con el Padre- y ambos, Padre e Hijo, serían superiores al Espíritu Santo; en el plano escatológico, negó la eternidad del infierno; los pecadores y hasta los demonios serán purificados para preparar la segunda venida de Jesucristo; y propugnaba la preexistencia de las almas.

 

Orígenes

Concilio III Constanpolitano

El Monotelismo fue una herejía del siglo VII que sostenía que Cristo posee dos naturalezas pero una sola voluntad. El Monotelismo fue condenado definitivamente por el III Concilio de Constantinopla (año 680), en el cual se afirmó:

«dos voluntades naturales o quereres y dos operaciones naturales, sin división, sin conmutación, sin separación, sin confusión» (Manual de Doctrina Católica Denzinger - Dz 291).

Icono ruso

Concilio II de Nicea

El crecimiento del Islam, religión que considera idólatras a todas las imágenes sagradas, originó la herejía Iconoclasta, Ésta herejía rechaza como superstición el uso de imágenes religiosas y aboga por que se destruyan. Los iconoclastas destruían las imágenes y perseguían a quienes las venerasen. El II Concilio de Nicea (año 787), definió que las imágenes pueden ser expuestas y veneradas legítimamente porque el respeto que se les muestra va dirigido a la persona que representan. La Reforma Protestante reanudó los ataques contra la veneración de imágenes y reliquias por considerarla supersticiosa. El Concilio de Trento reiteró la aprobación católica a la veneración de las imágenes.

 

Concilio IV Lateranense

En el siglo XII surgieron  distintos grupos o movimientos que elaboraron teoría teológicas no conformes con la Iglesia. Dieron lugar a distintas herejías que tuvieron que solucionar los Concilios. Aquí nos fijaremos solamente en la herejía Valdense. Consideraban que el ministerio sagrado no podía confiarse más que a laicos, hombres o mujeres, que vivieran piadosamente; el clero oficial se había autoexcluido -afirmaban- al hacerse poseedor de bienes temporales; se complacían en administrar los sacramentos, y se negaban a recibirlos de sacerdotes debidamente ordenados. En otro plano, defendían que la transubstanciación no se opera más que en la boca de quien recibe dignamente la Eucaristía; pensaban que el pan podía consagrarse fuera de la iglesia, en el curso de simples comidas en común. Rechazaban todo el ceremonial de la Santa Misa, bautizaban, confesaban y daban la absolución, comunicaban el Espíritu Santo por imposición de las manos y negaban que sólo los obispos pudieran administrar el sacramento de la confirmación. Por demás, condenaban todo matrimonio que no tuviera como objetivo único la procreación. El Concilio IV Lateranense (año 1215) determinó que proposiciones eran erróneas y cuales no.

 

 

Concilio de Constanza

Wiclef, John:  Reformador inglés A partir de 1378 se lanzó abiertamente a atacar la confesión obligatoria, las indulgencias y todo el sistema de gobierno de la Iglesia. En concreto sus errores hacen referencia la libertad del hombre y de Dios; sobre los sacramentos; sobre el poder espiritual y la jerarquía eclesiástica y sobre los bienes temporales. En éste Concilio (años 1414-1418) se definieron como errores la doctrina de Wiclef.

 

 

Lutero

Concilio de Trento

Durante los años 1545 - 1563, en varias sesiones, se desarrollo el Concilio de Trento, como respuesta a los errores proclamados por Lutero y su doctrina. El Concilio sirvió para aclarar y definir magisterialmente la doctrina de la Iglesia Católica sobre aspectos tan básicos como la Sagrada Escritura; la doctrina sobre el pecado original; la santificación y la gracia; sobre los sacramentos, especialmente sobre la Eucaristía y la Misa;  sobre el culto a las imágenes y  las indulgencias.

Tuvo una gran importancia y en él se dictaron importantes decretos para la reforma y la instrucción del clero. Se elaboro un Catecismo y el beneficio para la Iglesia fue enorme.