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Organización de un Departamento
de Tecnología Educativa.
Hace
pocos años se publicó La Educación
encierra un tesoro, Informe a la UNESCO de la
Comisión Internacional sobre la educación
para el siglo XXI presidida por Jacques Delors,
en la que se analizaban minuciosamente las directrices
que dicha Comisión consideró más
relevantes de cara a enfocar el mundo educativo
durante el nuevo milenio; las referencias que
dicho estudio hace sobre la utilización
de las Nuevas Tecnologías en la educación
son muy numerosas. Por citar sin más
un par de ellas, en un momento el citado informe
dice: "la Comisión recomienda que
todas las posibilidades que entrañan
las nuevas tecnologías de la información
y de la comunicación se pongan al servicio
de la educación y la formación".
Y en otro momento: "El desarrollo de las
Nuevas Tecnologías no disminuye en nada
el papel de los docentes, muy al contrario;
pero, en cambio, lo modifica profundamente y
constituye para ellos una posibilidad que no
deben desaprovechar. (...) En cierto modo se
convierte en participante en un saber colectivo
que a él le incumbe organizar situándose
resueltamente en la vanguardia del cambio".
Nos encontramos actualmente en un punto de
inflexión: ningún Centro Educativo
permanece al margen de la utilización
de las Nuevas Tecnologías; con grandes
esfuerzos van adquiriendo los Centros el equipamiento
necesario, aunque -es una triste realidad- en
la mayoría de los casos ni la dirección
del Centro, ni el profesorado, ni los mismos
alumnos son conscientes de las posibilidades
educativas que encierran estos medios, ni saben
utilizarlos, y mucho menos aún aprovecharse
de las nuevas posibilidades que nos otorgan
para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Quisiera con estas líneas transmitir
algunas experiencias que hemos ido adquiriendo
tras varios años de esfuerzos por utilizar
estas tecnologías en la enseñanza.
Si así pudiéramos ayudar a acortar
el camino a otros colegas que se encuentren
en una tesitura similar, nos daríamos
por satisfechos. Es el maestro, el profesor
-el profesor de toda la vida- el que debe de
enseñar al mundo para qué puede
servir un ordenador en la educación,
como muy bien señalaba el citado informe:
"En cierto modo se convierte en participante
en un saber colectivo que a él le incumbe
organizar situándose resueltamente en
la vanguardia del cambio".
1.- Finalidad de la existencia de un Departamento
de Tecnología Educativa.
La introducción de las NT en un Colegio
abre nuevas posibilidades, aporta ventajas muy
diversas, no solamente en el proceso directo
de enseñanza-aprendizaje, sino en otros:
conocer esos elementos positivos y diversos,
difundirlos y darlos a conocer a los padres,
profesores y alumnos, nos servirán para
lograr una integración de estas tecnologías
en el Centro.
Quisiera resaltar en primer lugar la necesidad
de la existencia de un Departamento en el Centro,
que se dedique principalmente a coordinar, ayudar,
difundir, formar, etc. a toda la Comunidad Educativa
sobre el empleo educativo de estas Tecnologías.
No se tratará de un técnico-informático
sin más, sino de un equipo de personas
(dos, tres
) que se esforzarán no
sólo de mantener el aula multimedia operativa,
sino de ir 'haciendo cultura' sobre el empleo
educativo de los ordenadores y las ventajas
que proporcionan.
En este sentido, el Departamento de Tecnología
Educativa debe tener claros los 'puntos fuertes',
las ventajas que proporcionan estos nuevos medios
para darlos a conocer a toda la Comunidad Educativa.
Son ventajas desde diferentes puntos de vista.
Hay ventajas para los profesores, para el proceso
de aprendizaje, para el Centro
Todas deben
de tenerse en cuenta a la hora de introducir
estas tecnologías en un Centro educativo.
Podemos resumir esos 'puntos fuertes' en cinco
consideraciones:
- Las NT influyen positivamente en el proceso
de enseñanza-aprendizaje. El informe
Delors señala algunas: "Las NT
brindan una posibilidad sin precedentes de
poder satisfacer con toda la calidad necesaria
una demanda cada vez más amplia y cada
vez más diversificada. Las posibilidades
que aportan y las ventajas que ofrecen en
el plano pedagógico son considerables.
(...) Permite trazar derroteros individualizados
en que cada alumno puede progresar a su ritmo.
Brinda también a los docentes la posibilidad
de organizar más fácilmente
los aprendizajes en clases de niveles heterogéneos.(...)
Permite manejar un volumen considerable de
informaciones integrando el sonido, la imagen
y el texto y sin exigir conocimientos informáticos
previos. La interactividad permite al alumno
hacer preguntas, buscar por sí mismo
informaciones o estudiar a fondo ciertos aspectos
de los temas tratados en clase. Constituye
a veces un medio de lucha contra el fracaso
escolar (...) pues se sienten más motivados
cuando tienen que utilizar estas técnicas".
No se trata sin embargo de creer ingenuamente
que ahora los alumnos aprenden más
y mejor, solos y sin esfuerzo. El citado informe
también nos advierte en este sentido:
"Las evaluaciones minuciosas de que han
sido objeto algunos programas experimentales
(...) muestran que la tecnología no
puede por sí sola dar una solución
milagrosa a las dificultades con que se enfrentan
los sistemas educativos. Esa tecnología
hay que utilizarla sobre todo en combinación
con las formas clásicas de la educación
y no debe ser considerada como un procedimiento
de sustitución, autónomo respecto
de éstas". Nuestra experiencia
nos lleva a aconsejar siempre una postura
de escepticismo inicial: el profesor debe
utilizar estos medios si él considera
que con ellos mejora su propia enseñanza,
o si los alumnos mejoran su aprendizaje.
- Facilitan las NT enormemente el trabajo
de un profesor
pero no desde el primer
momento; al principio se producen muchas
pequeñas pérdidas de tiempo,
hasta que el profesor desarrolla las habilidades
necesarias para manejar ciertos programas.
Además es conveniente advertir que
no siempre es más útil emplear
estos medios: debe de ser el profesor el que
juzgue la oportunidad o no de utilizarlos.
Si sabemos mostrarles las ventajas que aportan
a su trabajo habitual, los acabará
utilizando. A modo de ejemplo, un profesor
ve como una gran ventaja el poder 'recuperar'
el examen que puso a los alumnos el año
pasado, y sin necesidad de escribirlo todo
de nuevo, realizar las modificaciones que
considere oportunas e imprimirlo. Esto no
supone evidentemente sacar a estas tecnologías
todo su partido, pero de este modo introducimos
al profesorado en su uso habitual.
- Se discute mucho actualmente sobre si
este nuevo mundo inmerso en la tecnología
incrementará aún más
las diferencias sociales. El informe Delors
nos advierte de ello, y propone un medio para
evitarlo: dar a nuestros alumnos esta formación,
que necesitarán sin duda el día
de mañana: "No cabe la menor duda
de que la capacidad de acceso de los individuos
a la información y de tratarla va a
resultar determinante para su integración
(...). De ahí que sea indispensable,
particularmente a fin de evitar que las desigualdades
sociales aumenten aún más, que
los sistemas educativos puedan formar a todos
los alumnos para que sepan manejar y dominar
esas técnicas". El mundo tecnológico
es un mundo que se nos viene encima, querámoslo
o no, y hemos de preparar a nuestros alumnos
para que puedan desenvolverse en ese nuevo
entorno. Muchas familias, dándose cuenta
de ello, se muestran agradecidas por el esfuerzo
que realizamos en los Colegios. La educación
no se queda así en una mera transmisión
de conceptos sino que facilita el desarrollo
de habilidades, aptitudes, que ayudarán
a los jóvenes estudiantes a afrontar
el mudo que les espera.
- El impacto social que produce el uso
educativo de las NT. Es un hecho que esta
revolución tecnológica en las
escuelas 'es noticia', y debemos saber aprovecharnos
de ello para ilusionar e incentivar a nuestro
profesorado.
- Por último, hay que contar también
con que 'el mundo informático',
en sí mismo, produce interés
e ilusión en cuando se descubre
que facilita la tarea profesional, la docencia.
Es normal que profesores que se han resistido
durante uno o dos años al empleo habitual
de los ordenadores se convierten en usuarios
habituales y defensores del empleo de estos
medios, en cuanto han tenido alguna experiencia
gratificante.
El
Departamento de Tecnología Educativa
debe conocer y difundir estas ideas entre la
Comunidad Educativa para que vayan calando poco
a poco, y se vayan difuminando los prejuicios
que a muchos les llevan a rechazar estos medios
a priori: es fundamental resaltar siempre la
figura necesaria del profesor, verdadero protagonista
del proceso educativo. Hay que eliminar de las
mentes la falsa idea de que un profesor que
no utilice los ordenadores es un mal profesor;
que ahora los ordenadores enseñan mejor,
más rápido
Un planteamiento
de este estilo será rechazado por el
profesorado; y además es falso. Mientras
que si mostramos a un profesor en qué
medida la tecnología facilita su trabajo
y le ayuda en su tarea docente, tarde o temprano
acabará aceptándola.
2.- Implantación de un Departamento
de Tecnología Educativa.
a) Implantación vertical y horizontal
Una vez que un Centro Educativo se decide a
incorporar estas tecnologías, tiene que
reflexionar detenidamente sobre cómo
va a realizarlo; evidentemente no basta con
adquirir los equipos necesarios; no basta con
contar con la ayuda de un técnico que
sea capaz de poner los equipos a punto y mantenerlos
en funcionamiento; no es suficiente que la Dirección
del Centro esté convencida de las ventajas
que aporta, sino que debe definir y seguir una
estrategia eficaz para que el profesorado vaya
recibiendo la formación oportuna y se
vaya convenciendo de su eficacia.
Podemos distinguir aquí dos enfoques
distintos: un primer enfoque sería el
que podríamos denominar vertical: desde
la Dirección se comunica la decisión
adoptada, y la Dirección de Estudios
perfila un plan de formación, unos plazos
de adaptación por parte del profesorado,
y comienza a exigir al personal del Centro resultados.
Este planteamiento tiene serios inconvenientes:
en primer lugar, que si se exige, se deben proporcionar
los medios, la formación, la dedicación,
y eso en las condiciones actuales de los Centros
Educativos es prácticamente imposible.
Con un curso de veinte horas puedes aprender
a escribir documentos usando el ordenador, pero
no a utilizarlo como un instrumento que mejore
la docencia y el aprendizaje. Sería el
planteamiento ideal si se pudiera idear un plan
de formación del profesorado que fuera
compatible con las exigencias docentes del Centro
y con sus posibilidades económicas. Tiene
a mi modo de ver otra dificultad no pequeña:
el imponer desde arriba cómo deben de
enseñar los profesores puede provocar
rechazo.
Un segundo enfoque -éste es el que hemos
seguido en nuestro Centro- lo podríamos
denominar horizontal: se constituye un Departamento
de Tecnología Educativa que comienza
a funcionar como un prestador de servicios.
Está a disposición del profesorado
para dar formación al que esté
interesado, facilitarle la tarea en sus comienzos,
ayudarle en sus primeras experiencias educativas.
Puede organizar en momentos puntuales algunas
sesiones formativas colectivas, pero son ciertamente
insuficientes. Es éste un modo de implantar
la tecnología suavemente y 'demostrativamente':
cuando los profesores van comprobando que la
tecnología facilita su trabajo, que no
es tan complicado dar una clase de vez en cuando
utilizando estos medios, y que las experiencias
educativas resultantes son positivas, entonces
se convencen por sí mismos de su utilidad.
Es un proceso lento; algunos muestran rechazo
al comienzo pero, como no son forzados a utilizar
esos medios, permanecen sin más al margen.
Poco a poco ven que otros profesores comienzan
a utilizar en su trabajo estas tecnologías
y realizan tareas antes impensables; es entonces
cuando muchos de los que permanecían
escépticos se plantean por lo menos intentarlo.
Y, ¿qué sucede entonces? Pues
que son ellos los que acuden al Departamento
de Tecnología a solicitar ayuda, o incluso
acuden sin más a su colega, que le explica
el funcionamiento de tal o cual programa, soluciona
sus dificultades propias de los comienzos. Este
enfoque horizontal puede parecer al principio
más lento, pero a medio plazo consigue
resolver el tremendo problema de la formación
del profesorado: unos profesores enseñan
a los otros. El Departamento de Tecnología
Educativa debe de programar a lo largo del curso
algunas sesiones formativas, pero sobre todo
ir atendiendo a cada profesor individualmente.
b) Formar un equipo con una cierta dedicación.
La tarea de impulsar un Departamento de Tecnología
Educativa no puede recaer en el Director de
Estudios o en una única persona sea ésta
quien sea: no puede ser tarea de uno solo. Varias
personas hacen equipo, se apoyan entre ellos,
comparten los éxitos y los fracasos,
y lo que es más importante, tienen una
visión más completa de la realidad
del Centro. Aunque no rechazo la idea de que
el Centro Escolar cuente con los servicios de
un técnico informático, sin embargo
no la comparto completamente. Es mejor aún
si podemos asignar una dedicación de
unas cuantas horas a un profesor del Centro
con conocimientos informáticos suficientes
para que desempeñe estas tareas. Un técnico
informático -si no es o ha sido anteriormente
profesor- nunca podrá enseñar
a un profesor a utilizar estos medios en educación:
se limitará a aspectos técnicos,
no didácticos. No olvidemos que el protagonista
tiene que ser el profesor, que es el único
capacitado para decirnos cómo utilizar
la tecnología en la docencia.
Algunos Centros contratan un técnico
informático unas cuantas horas a la semana;
pero, ¿y si los problemas aparecen cuando
ya cubrió las horas previstas el técnico?
El que sea un profesor permite que siempre está
en el Centro, y ante una urgencia, siempre puede
alguien sustituirle en sus clases para que intente
solucionar el problema.
Como ocurre en todo Departamento, debe haber
un Jefe del Departamento de Tecnología
Educativa y algunos profesores que formen parte
de ese Departamento. El Jefe del Departamento
debe tener al menos cinco horas de dedicación
semanal a las tareas propias del Departamento,
y tiene que ser el verdadero dinamizador. Un
componente del Departamento debe asumir principalmente
las tareas técnicas, y debe tener algunas
horas de dedicación para ello. Y por
último, algunos de los profesores que
mejor conecten con este proyecto podrían
tener un par de horas a la semana para realizar
diversas tarea relacionadas con el Departamento.
¿Cuál sería la dedicación
mínima necesaria para implantar un Departamento
de Tecnología Educativa en un Centro,
sumando todas las dedicaciones de los miembros
del Departamento? Difícil cuestion, pues
depende de muchos otros factores: equipamiento,
ilusión del profesorado, apoyo de la
Dirección, ritmo de implantación
o proyección externa que se pretende
En los comienzos, si el Centro está verdaderamente
interesado, debería dedicar en total
al menos veinte o veinticinco horas. Una vez
que el Departamento ya está en marcha,
bastarían quince.
3.- Funciones que debe desempeñar
un Departamento de Tecnología Educativa.
Una vez constituido el equipo que va a integrar
el Departamento, viene el siguiente paso: distribuir
entre sus miembros las distintas funciones que
debe desempeñar una Departamento de Tecnología
Educativa, de modo que no se quede ninguna función
en terreno de nadie; puede ser que de hecho
todos trabajen en todos los ámbitos,
pero cada ámbito tiene que tener un máximo
responsable.
a) Funcionamiento técnico de las
instalaciones.
Disponer de un número de ordenadores
en lugares de trabajo de profesores, de un par
de aulas de ordenadores multimedia equipadas
cada una de ellas con quince o veinte ordenadores
y conseguir que estén habitualmente operativas
exige ser extremadamente ordenados. Se da por
supuesto que los ordenadores deben funcionar
correctamente. Ocurre además que, cuando
se instalan y desinstalan programas frecuentemente
en un ordenador, pierde o se dañan configuraciones
que sólo una persona con ciertos conocimientos
técnicos es capaz de recuperar. Si la
avería persiste, hay que llevar el ordenador
a un servicio técnico. Por otro lado,
los profesores que van a utilizar el aula con
sus alumnos tienen que instalar las aplicaciones
oportunas en todos los ordenadores del aula,
y en ocasiones no lo avisan con la antelación
suficiente.
Existen algunas aplicaciones -en plataforma
Windows o Macintosh- que facilitan enormemente
la tarea de instalación de programas
en varios ordenadores simultáneamente;
otros programas muy útiles limitan el
acceso del usuario a aquellas aplicaciones predeterminadas.
b) Orden de los materiales
Cuando se lleva un tiempo trabajando con estas
tecnologías en un Centro, se observa
cómo han ido aumentando las estanterías
dedicadas a programas, manuales, nuevas versiones
de programas antiguos, una impresora que se
quitó de ese despacho para poner otra
mejor
Hay que ser extremadamente ordenados,
combinando el control del material para que
no se pierda nada, con el facilitar el uso de
los materiales que se han adquirido. No sirve
de nada adquirir un escáner, y situarlo
en un sitio cerrado donde no tengan fácil
acceso los profesores. Del mismo modo, de poco
sirve adquirir un programa de matemáticas,
si luego no dejamos el programa quince días
a ese profesor para que -cuando tenga un rato
libre- pueda echarle una ojeada.
Es conveniente ir elaborando una base de datos
de software educativo que nos ayude a controlar
los materiales prestados. También es
necesario llevar un estricto control de las
licencias, para impedir que se pierdan.
Esta persona debe cuidar así mismo del
orden en las aulas: elaborar una normativa de
uso del aula, darla a conocer a todos los profesores
que la utilicen, corregir al profesor que descuide
alguna de las normas establecidas, comprobar
que al final del día el aula está
bien recogida, etc. Un profesor debe abandonar
el aula cuando la haya dejado en disposición
de ser utilizada inmediatamente por el siguiente
profesor: orden en las sillas, en las fundas
de los equipos, los auriculares en su sitio
comprobando que ninguno queda desordenado, si
ha utilizado con los alumnos CD Rom, recogerlos
y comprobar que no se ha quedado ninguno puesto
El cuidado en estos detalles facilita el trabajo
de los profesores que acuden al aula multimedia
con sus alumnos. Es recomendable también
dejar una hoja en algún lugar visible
del aula, para que los profesores puedan ir
anotando las averías que se han producido
en los equipos durante el rato que ellos han
estado en el aula.
La persona que se encargue de esta función
debe elaborar también un horario de ocupación
de cada una de las aulas multimedia. Cuando
un profesor desee utilizar algún aula
con sus alumnos, debe dirigirse a esta persona
que le ayudará a localizar las horas
en las que el aula está disponible. Si
se producen incompatibilidades procurará
resolverlas.
c)
Buscar nuevas aplicaciones educativas.
No olvidemos que hemos optado por una implantación
horizontal del uso de estas tecnologías,
y que este enfoque presupone que el Departamento
de Tecnología Educativa desempeña
un servicio al resto del profesorado. Uno de
los más importantes es precisamente el
de buscar nuevas posibles aplicaciones educativas.
Actualmente resulta difícil adquirir
programas asegurándose previamente de
su calidad, ya que tan sólo se dispone
de una descripción somera que el mismo
fabricante hace de su producto. En muchos casos
no puedes ver, ni siquiera un momento, el producto
antes de comprarlo. Muchos de estos materiales
los tienes que adquirir solicitándolos
directamente al distribuidor. Esta tarea implica
saber estar al día en los nuevos productos
que van apareciendo de modo que, cuando se tiene
una cierta seguridad de que se trata de un producto
de calidad, se adquiere un ejemplar para poder
estudiar si ese material es aplicable en el
Centro o no. Lo ideal sería que fuera
el mismo profesor que va a utilizarlo el que
localizara sus propios materiales, pero al principio
esto no parece ser muy realista.
Hay que dar un paso más; sería
tarea del Departamento echar una ojeada a los
materiales nuevos que se van adquiriendo, aprender
su uso y posibilidades, detectar sus puntos
fuertes y limitaciones, y toda esa información
pasarla al Departamento Didáctico concreto
al que haga referencia dicho material, para
que sea el Departamento Didáctico en
cuestión el que decida su uso y defina
el modo de integrarlo.
Cuando comenzamos a aplicar estas tecnologías,
el Departamento de Tecnología Educativa
exigía, como requisito previo para la
utilización del aula multimedia, la realización
por parte del profesor implicado de un informe-programación
bastante completo de la actividad a realizar:
qué objetivos se persiguen, cómo
va a organizar el trabajo, una temporización
en el caso de que fuera a utilizar el aula varios
días, cómo evaluar a los alumnos
al término de la actividad... En definitiva
se trataba de 'dificultar' que se fuera con
los alumnos al aula multimedia a 'pasar el rato',
sin una finalidad claramente educativa. Con
el paso de los años estos informes se
pueden hacer más breves, y debe ser el
Departamento Didáctico el que decida
si la actividad propuesta es interesante o no.
Buscar nuevas aplicaciones educativas no consiste
tan sólo en comprar nuevos programas,
sino buscar información e informar al
profesorado de otro tipo de actividades que
se pueden realizar usando estas tecnologías:
direcciones de internet, correos electrónicos
que pueden ir llegando al Centro solicitando
colaboración para ciertos proyectos educativos,
concursos muy interesantes que se convocan y
que tienen un contenido altamente educativo,
etc.
d) Formación del profesorado
La formación del profesorado es quizás
la tarea más importante que tiene que
plantearse al Departamento de Tecnología
Educativa. De su enfoque dependerá en
gran medida la aceptación por parte del
profesorado del uso de estas tecnologías,
ya que no se puede exigir un modo de trabajar
si no se dan los medios y la formación
necesaria previamente.
La introducción del uso de estas tecnologías
empezó principalmente en el área
de idiomas. Todo el Departamento de Lenguas
Extranjeras se involucró en el Proyecto;
los alumnos empezaron a utilizar los ordenadores
en sus clases ordinarias, y los resultados empezaron
a notarse. El efecto que esto produjo en el
resto del profesorado fue el siguiente: muchos
empezaron a preguntarse porqué no podrían
hacer ellos algo parecido en sus respectivas
materias. El Centro les facilitaba medios, y
si solicitaban ayuda la encontraban en el personal
del Departamento de Tecnología Educativa.
Se organizaron algunos cursos de corta duración
sobre el manejo de programas sencillos: unas
nociones sobre el manejo de un tratamiento de
textos, un editor de preguntas que permite la
realización de exámenes corregidos
automáticamente por el ordenador, algunas
nociones de Internet, el correo electrónico
Sólo unos pocos profesores se mostraron
interesados y empezaron a su vez a integrar
el uso de los ordenadores en sus asignaturas,
o simplemente comenzaron a utilizarlos en su
trabajo ordinario. El profesorado 'escéptico'
pudo comprobar cómo no era tan difícil
aprender: sus propios compañeros en un
periodo corto de tiempo habían sido capaces
de empezar a utilizar los ordenadores, y sus
experiencias eran mayoritariamente positivas.
Se creó el 'efecto ola': los recién
iniciados arrastraron a los que todavía
permanecían escépticos.
Reflexionando años después sobre
cómo conseguimos la implicación
de todo el profesorado en este Proyecto, podría
resumirse la estrategia seguida en dos recomendaciones:
evitar situaciones frustrantes que paralizan
y desaniman a un profesor, y fomentar las situaciones
satisfactorias, ya que estas experiencias positivas
son las que convierten a un profesor escéptico
en forofo.
Evitar las situaciones frustrantes: si se empieza
a fomentar el uso de estas nuevas herramientas,
hay que ser conscientes de que al principio
el trabajo se realizará más lentamente
que con el sistema anterior. Si se le pide a
un profesor que en vez de hacer un informe a
mano lo haga con el ordenador y que lo sitúe
concretamente en tal ordenador que será
el que almacene ese tipo de informes, hay que
contar con que al principio habrá errores
y retrasos. Los profesores tienen muy pocas
horas libres para su trabajo personal, y un
trabajo que podría llevarle 40 minutos
hacerlo a mano, con el ordenador, al principio,
le puede llevar casi el doble. Hay que ser comprensivos
si no está para la fecha prevista, ya
que probablemente dicho profesor habrá
puesto más esfuerzo del que imaginamos
y se habrá tenido que enfrentar a dificultades
que él no es capaz de resolver: el ordenador
estaba ocupado, se estropeó el disquete
y perdieron todos los datos, el ordenador no
entraba en red y tuvo que pedir ayuda
Si no se es comprensivo y se recrimina al profesor
el retraso, estaremos sometiendo a dicho profesor
a una situación claramente frustrante;
difícilmente conseguiremos una motivación
positiva en ese profesor frente al uso de los
ordenadores.
Fomentar las situaciones satisfactorias: las
hay de muchos tipos, y sobre ellas es muy interesante
reflexionar. Recuerdo que hace unos meses recibimos
la visita de los coordinadores nacionales de
un proyecto de integración de las Nuevas
Tecnologías en la Educación. Les
estuve enseñando diversas experiencias
que estábamos llevando a cabo, y en un
momento determinado pedí a un profesor
del Colegio que interrumpiera la clase que estaba
dando para que explicara a estas personas una
experiencia que estaba llevando a cabo. El,
un profesor de cuarto de Primaria, estaba explicando
a profesores universitarios cómo estaba
enseñando a sus alumnos de diez años
a escribir a máquina con la ayuda de
un único ordenador que habíamos
colocado en el aula. Durante la explicación
fue notoria la satisfacción de dicho
profesor, y al finalizar así me lo comentaron
los oyentes. Esa experiencia fue claramente
motivadora para ese profesor.
e) Proyección externa
La utilización de estas nuevas tecnologías
en la educación es una novedad y por
tanto 'es noticia' y hay muchas iniciativas
en este ámbito. No es difícil
recibir ofertas de colaboración en Proyectos
internacionales, concursos, intercambios de
correos electrónicos entre estudiantes
de diversos países, etc., lo que hace
necesario que una persona centralice de algún
modo todas estas actividades y las distribuya
entre el resto de miembros del Departamento
u otros profesores. Diversos organismos nacionales
e internacionales financian Proyectos que suponen
en ocasiones una ayuda económica interesante
para el desarrollo del Departamento en el propio
Centro o para la realización de algunas
actividades que de otro modo resultarían
imposibles. 4.- Las reuniones del Departamento
de Tecnología Educativa
En la medida en que haya coordinación
y sistematización en el trabajo de los
miembros que componen el Departamento de Tecnología
Educativa, se producirán avances significativos
en la integración de estos medios en
el Centro. Una reunión semanal, de unos
40 minutos de duración, es imprescindible
para conseguirlo. Esta reunión, dirigida
y moderada por el Director del Departamento
tiene la finalidad de ir revisando todas las
funciones que debe desempeñar el Departamento,
concretando los pequeños pasos a dar
durante la semana: adquisición de nuevos
programas, revisión de programas ya adquiridos,
arreglo de averías, conversaciones con
profesores o Departamentos, participación
en Proyectos, necesidades de formación
Los puntos especiales que cada miembro del Departamento
desee tratar, deben ser incluidos en el orden
del día previamente. Como toda reunión,
se comienza leyendo y revisando los puntos acordados
en la reunión anterior.
Estas reuniones son muy útiles también
para 'crear equipo': aunque sean nada más
dos o tres, es conveniente que no recaiga todo
bajo una única persona. Si son varios
se pueden apoyar entre sí y superar más
fácilmente las dificultades que se vayan
planteando.5.- Colaboración con la Universidad
y Escuelas de Magisterio
Todos los estudiantes de Magisterio y Pedagogía
deben realizar unos meses de prácticas
en algún Centro Educativo. Recibir todos
los años a varios alumnos en prácticas
puede resultar beneficioso también para
el Centro, ya que estos alumnos pueden ayudar
a los profesores en la atención de las
clases, en la preparación de materiales,
etc. Al ser una línea educativa muy novedosa,
la motivación de estos estudiantes es
muy alta, por norma general. El Centro debe
proporcionarles en primer lugar una formación
inicial (se encargaría de ello el Departamento
de Tecnología Educativa), y posteriormente
se les asigna las tareas que deben realizar
durante sus prácticas: asistir a los
profesores que acudan al aula multimedia y solucionar
los problemas técnicos que se vayan presentando;
desarrollar un informe sobre cómo integrar
cierto material multimedia en tal o cual asignatura;
evaluar y clasificar diversas direcciones de
internet que puedan ser interesantes
6.- Amortización de los equipos
Para dar una cierta continuidad a un proyecto
de esta envergadura hay que plantearse también
cómo financiar los equipos que se van
adquiriendo. El desembolso inicial en equipamiento
es considerable; un aula multimedia compuesta
por quince ordenadores viene a costar unos tres
millones de pesetas. Por muy modernos que sean
los ordenadores, el avance tecnológico
es tal, que a los tres o cuatro años
hay que renovar los equipos. Además,
no es sólo que la técnica avance,
sino que estos ordenadores sufren mucho desgaste
por su uso, de modo que transcurrido ese tiempo
comienzan a presentar averías que aunque
se reparan fácilmente, entorpecen el
uso de las instalaciones y requieren la presencia
y dedicación de un técnico especializado.
Los Centros que han adquirido estas tecnologías
realizando un gran esfuerzo económico
tienen que ser conscientes de que tendrán
que volver a hacerlo dentro de pocos años,
si desean seguir contando con equipos informáticos
verdaderamente operativos.
Amortizar los equipos supone plantearse realizar
actividades también en horario extraescolar;
tener unas instalaciones de este tipo sin darles
un uso fuera del horario escolar (a partir de
las seis de la tarde) supone un derroche. Con
un planteamiento adecuado y acorde con la realidad
y posibilidades del propio Centro, no resulta
difícil organizar cursos de formación
en horario extraescolar, que supondrán
una ayuda no pequeña a la hora de la
renovación de las instalaciones.
1 de Mayo de 2.000
JOSE IGNACIO MIR
Director del Colegio ERAIN
e-mail:
jmir@erain.es
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